La Bella y la Bestia era una de las películas más esperadas de la temporada. Finalmente y tras meses de avances, tráilers y especulaciones, ya podemos disfrutarla en los cines y comprobar si la magia de uno de los clásicos más famosos de Disney, se mantiene intacta en su traslación de dibujo animado a carne y hueso.

La idea de convertir una de las cintas de animación más exitosas de la productora en imagen real no es algo nuevo. 
No hay más que echar la vista atrás y comprobar como recientemente, Disney está cogiendo algunas de sus obras de más renombre para traspasarlas de su formato de animación a películas interpretadas por actores y actrices de verdad, en decorados más o menos reales, pasadas por un intenso tamiz de efectos digitales, eso sí. ¿Cuáles han sido las predecesoras de La Bella y la Bestia?

101 Dálmatas (1996):

podría decirse que fue la precursora de esta nueva oleada, ya que luego llegarían muchas más en tropel pero en los años venideros y tras mucha espera. Esta adaptación protagonizada por Glenn Close como la malvada Cruella de Vil, acompañada por Hugh Laurie (el Doctor House) que interpretaba a uno de los secuaces que pretendía capturar a esos dálmatas para convertirlos en ropa de alta costura. Fue una adaptación bastante fiel, y que tenía un tono muy infantil, claramente pensada para ese público en el momento de su estreno, tal vez demasiado. Si no se la recuerda demasiado -salvo por ser la pionera en cuanto a esto de la traslación a imagen real- es precisamente por su inocencia argumental: era una película hecha para los niños, algo que cambiará con las siguientes adaptaciones. A pesar de ello, tuvo una secuela llamada 102 dálmatas (2000).

Alicia en el país de las Maravillas (2010):

echaron el guante a Tim Burton para dirigir esta especie de continuación-remake-reset de la película original de animación de 1951. Muchos pensaron que Burton no encajaba en el universo Disney, o que se suavizaría su estilo hasta el punto de entregar una película impersonal y fría. No estaban del todo desencaminados, pero en realidad sí que se nota el estilo de Burton en esta película que fue un éxito y que contaba con el atractivo de volver a ver a Johnny Deep a las órdenes de su director fetiche, interpretando al Sombrerero Loco.

Mucha acción, muchos efectos especiales y unos escenarios muy barrocos que hicieron que la película fuera una delicia visual que sabía rescatar la esencia del original animado, además de convertirla en un éxito de taquilla: logró más de 1000 millones de dólares y logró tener una secuela de nuevo con Deep como actor pero con Burton haciendo únicamente de productor en esta ocasión, a pesar de ello fue un fracaso. Abrió la veda para este tipo de adaptaciones.

Maléfica (2014):

Angelina Jolie era el reclamo de esta película, basada libremente en la Bella Durmiente, otro de los clásicos de Disney del año 1959. En esta ocasión la película se centraba en contar la historia de Maléfica, y porqué se acababa convirtiendo en la malvada bruja que maldecirá a la Bella Durmiente para que duerma eternamente y no despierte.

Es una interesante aproximación y la película tiene un tono más oscuro que la original, para acercarla un poco más al público adolescente y adulto. Las escenas de batallas y el diseño de algunos de los monstruos podría considerarse demasiado oscuro para ser simplemente una película para niños.

De todos modos al final se acaba notando el tono Disney, y se encuentra con el problema de que hay dos películas en una, ya que se intenta mantener el tono más oscuro como nota diferenciadora de la original, pero tiene demasiados apuntes cómicos y alivios para que acabe suponiendo una película adulta.

La historia es un poco diferente al clásico en el que se basa, contada desde otro punto de vista. Angelina Jolie está muy bien caracterizada como Maléfica, eso sí. Fue un película bastante exitosa, ya que recaudó más de 700 millones de dólares, con lo que Disney dio luz verde para una secuela contando de nuevo con Jolie al frente del reparto.

La Cenicienta (2015):

otra de las más recientes adaptaciones de un clásico Disney, en este caso la original es de 1950. Es una película un poco más fidedigna a la obra en la que se basa, y aunque tiene alguna ligera modificación, el argumento se mantiene en conjunto con respecto a la cinta animada. Dirigida por el británico Kenneth Brannagh y protagonizada por Cate Blanchett, Stellan Skarsgaard y Richard Madden entre otros.

El papel más suculento es el de Blanchett como la malvada madrastra que hace la vida imposible a Cenicienta, y no desaprovecha la oportunidad; la película sube enteros con ella en pantalla. El resto es una muy correcta adaptación y que no aburre para nada, a pesar de saber la historia que se cuenta, logra enganchar al espectador para ver cómo terminará la noche del baile en el que Cenicienta pierde el zapato de cristal.

Más de 500 millones de dólares de recaudación demostraron que Disney había encontrado su gallina de los huevos de oro con estas adaptaciones.

El libro de la selva (2016):

otro ejemplo del cariño y el buen hacer de Disney con sus adaptaciones. Algo tan complicado de lograr, como era a priori, la versión en carne y hueso –aunque sea digital- de una de sus películas de animación más icónicas del año 1967, puesto que está protagonizada en su mayoría por animales, que fueron recreados por ordenador con un resultado sorprendente.

Mantiene el espíritu aunque la hace más adulta en muchos aspectos, lo que logró convertirla en un éxito de crítica y de público, consiguiendo más de 900 millones de dólares en todo el mundo, la secuela por tanto está prácticamente garantizada.

Dirigida por Jon Favreau (director de las dos primeras Iron-Man) y protagonizada por un desconocido Neel Sethi, que en la película lo borda con la naturalidad y el desparpajo asociados a Mogwli, el niño salvaje que convive en la selva junto a panteras, lobos, leones, gorilas o serpientes, que en la versión original están doblados por las voces de intérpretes de la talla de Bill Murray, Scarlett Johansson, Ben Kingsley o Idris Elba. Un cásting animal de lujo para una película que es un placer visual de calidad y de ritmo.

Han surgido adaptaciones paralelas a Disney de algunos de sus propios clásicos, como las distintas versiones de Blancanieves y los siete enanitos –estrenadas en 2012- y de hecho una de ellas dio para un intento de inicio de franquicia, o una especie de precuela de Peter Pan, que fue un fracaso.

Quitando estos casos en los que Disney poco o nada ha tenido que ver, la trayectoria hasta ahora es impecable, coronada con el estreno de La Bella y la Bestia, protagonizada por Emma Watson y Dan Stevens digitalizado como dicha bestia. Esta inmortal historia de amor, probablemente sea otro éxito en la carrera de Disney con sus adaptaciones en carne y hueso, y lo que viene en el horizonte promete seguir siendo un espectáculo.

De momento está planeada una versión de la Sirenita, tocará esperar aunque seguramente no demasiado.
Y a ti, ¿cuál es el clásico Disney que más te gusta?

Sobre el autor de este post:

Adonai (@SoldieRyan) es diseñador gráfico, bloguero y cinéfilo especialista en todo lo relacionado al séptimo arte. No dudes en echarle un ojo (o dos) a su blog de cine: Salvando al Soldado Ryan

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