Antes de terminar el año, los festivales de cine suelen apresurarse en presentar todas las películas de las que se ha ido hablando durante el año, para pasar a la temporada de premios en los grandes eventos cinematográficos de principios de año.

Tras Festivales como el de San Sebastián o el de Sitges, en Sevilla también llevan unas cuantas ediciones organizando el Festival de Cine Europeo, donde se presenta la flor y nata del viejo continente.

Cinesa tuvo la oportunidad de asistir a la proyección de varias de las películas que en 2018, darán que hablar.

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Jupiter’s Moon (Hungría):

La ganadora del Festival de Sitges este año, y con razón, ha sorprendido a propios y extraños por su temática y la calidad de la película. Pocas veces vemos cine húngaro en los canales más importantes de proyección cinematográfica, pero puede que ‘Jupiter’s Moon’ haya roto esta dinámica.

Una mezcla de ciencia ficción y crítica social que cuenta con una factura impecable. Narra la hazaña de un refugiado sirio que pretende cruzar la frontera entre Serbia y Hungría para ponerse a salvo, hasta que es interceptado por una patrulla.

En ese momento, descubre que tiene la capacidad de volar, habilidad que aprovechará un médico que ayuda en los campos de refugiados para obtener unos ingresos extra.

La curiosa relación que se establece entre ambos mientras son perseguidos por la justicia, es lo que hará avanzar la trama, adornada con conatos de crítica social.

Cine muy particular pero que tiene una factura técnica en cuanto a planos secuencia y efectos especiales integrados de manera perfecta.

Tierra Firme (España):

Tras la exitosa ‘10.000 KM’ (2014), Carlos Marques-Marcet vuelve a la carga con una nueva historia sobre las relaciones personales en la actualidad. Dos chicas lesbianas quieren ser madres, y cuentan con el mejor amigo de una de ellas como donante.

Situación que se complicará cuando entren en juego los sentimientos de todos los miembros de este peculiar triángulo, tanto en lo que respecta a la maternidad como al amor.

Un perfecto retrato de la generación milennial protagonizada por Natalie Tena, Oona Chaplin y David Verdaguer, acompañados por una secundaria de lujo, Geraldine Chaplin.

Recomendable para sentirse identificado con los personajes y por la facilidad con la que trata acerca de las relaciones entre todos los personajes de la película. Se diría que es una cinta necesaria y se agradece la valentía del director por explorar temas como la maternidad en parejas homosexuales, o las consecuencias de los embarazos con donantes.

En definitiva, una película romántica que escapa un poco a los tópicos que se han vendido durante tantos años en las historias de amor.

Muy adecuada a los nuevos tiempos y que deben empezar a incluir todas las realidades.

Oro (España):

La mayor superproducción del cine patrio que ha llegado a los cines estos días.

Basada en un relato corto de Arturo Pérez Reverte, ‘Oro’ narra las peripecias de un grupo de soldados españoles que bajo el mando de un comandante rebelde, pretende encontrar oro en las lejanas tierras de las indias, que están siendo exploradas en el siglo XV.

Un reparto de lujo con los mejores rostros del cine español: Oscar Jaenada, José Coronado, Raúl Arévalo o Bárbara Lennie. Una película que cuenta con todo lujo de detalles las dificultades que vivieron los primeros soldados españoles que pisaron América.

Locura, sangre, sudor y lágrimas entre españoles de distintas regiones de España, que luchan por sobrevivir.

Todo bajo la batuta de un experimentado con Reverte y el cine de aventuras nacional, Agustín Díaz Yanes, el director de ‘Alatriste’ (2006), otra de las películas más caras en el momento de su estreno.

Sorprende el detalle y el mismo con el que se ha intentado recrear una época de nuestro país pocas veces explotada en el cine, pero que tiene una larga tradición histórica.

‘Oro’ debería de servir como ejemplo para muchos directores, de manera que se atrevan a contar historias de este calibre sin temor a los medios que tengan a su alcance, ya que como se ha visto en este caso, cumplen a la perfección.

Verano (1993):

La seleccionada por España para competir en los Oscar como película de habla no inglesa.

La directora Carla Simón cuenta una historia personal, acerca de cómo vivió la pérdida de su madre cuando era una niña. La película maneja con mucho tacto y un gran cariño una historia muy personal y que precisamente ha dedicado a su madre.

Apoyada por un gran descubrimiento, la joven actriz Laia Artigas, que interpreta a Frida, la niña protagonizada que es enviada a vivir con sus tíos a un pueblo del pirineo catalán, para escapar del piso de Barcelona donde vivía con su difunta madre.

La difícil adaptación de la niña, que además pasa por aprender a gestionar la muerte de un ser querido. Emociones a flor de piel en una tierna historia y rodada de una manera hermosa. Recomendable.

Se han podido ver otras películas candidatas a los Oscar por parte de países como Suecia, como es el caso de ‘The Square’, o películas francesas de primer nivel ‘Mrs Hyde’, e inglesas ‘Mi prima Rachel’.

En definitiva, fue toda una experiencia cinéfila para disfrutar con lo mejor del cine europeo en cuanto a séptimo arte. Desde luego, podemos estar tranquilos, ya que España compite de tú a tú con las grandes culturas cinematográficas de Europa.

Sobre el autor de este post:

Adonai (@SoldieRyan) es diseñador gráfico, bloguero y cinéfilo especialista en todo lo relacionado al séptimo arte. No dudes en echarle un ojo (o dos) a su blog de cine: Salvando al Soldado Ryan.

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